El encuentro con los monstruos del Juramento

En los últimos años el río Juramento se ha convertido  en  uno de los más destacados destinos para la pesca del dorado con mosca. Aunque muchos lo desconocen, este río es visitado por extranjeros de distintos países, al respecto, Pablo Orfeo nos dice:   “Algunos de nuestros clientes son verdaderos  expertos, encuentran en el Juramento un desafío casi único y regresan cada año en la época justa.” Ver las fotos de algunos afortunados mostrando sus dorados enormes parece ser el detonante de una masiva llegada de reservas a los guías y operadores locales quienes difícilmente encuentran un lugar entre sus acotadas agendas.

El bautismo de fuego Llegar a volverse un fanático de este río puede resultar un camino algo duro y una especie de prueba a la que no todos están dispuestos a someterse. Descender durante horas por un río que no muestra indicios de dorados, llega el momento en el que comenzamos a pensar que están enojados con los pescadores o que hasta incluso no existen. Solo algunos sábalos enormes se muestran de manera tímida, de esta manera, el día puede transcurrir sin un pique, ni una corrida. Pero de repente, en un minuto todo puede cambiar, la actividad se desata y nos regala algunos piques, algunos  que eventualmente terminan en un monstruo o una “vaca” como los llaman los guías a los dorados grandes. Sin dudarlo, el Río Juramento es lo que se considera “Hard Core fishing”, que para ponerlo de manera simple y un tanto rústica, para sacar un dorado, “Hay que hamacarse”. Durante la temporada 2008 salimos al menos tres veces a pescar el Río Juramento, en dos de estas oportunidades vimos un par de dorados cazando y solo uno de los participantes del grupo,Marcelo Villosio tuvo la gran oportunidad con un verdadero “monstruo” como él lo definió el cual tomaría su mosca con tanta fuerza que cortó casi de inmediato dejando boquiabiertos a los espectadores.

En el segundo viaje y ya entrada en la mejor época: El mes de octubre, solo pudimos pescar algunas piezas de menor porte y seguimos sin señales de los grandes. Nuestra tercera visita nos encontró con muchas deserciones y apenas unos pocos nos animamos a dar la última chance al Río Juramento antes del fin de temporada 2008, el día domingo 16 de Noviembre. De regreso para el desquite. El sábado como es costumbre, el colectivo nos deja a la madrugada en Metán, Salta, apenas una hora de viaje nos lleva al punto de partida en el río en dónde ya todos nos esperan con los botes listos para salir. Apenas siendo las 8:30 de la mañana nuestra embarcación toma la corriente y comienza su larga jornada de poco más de 40 km de río. El clima es demasiado perfecto, totalmente despejado. Al poco tramo recorrido, otras tres balsas con pescadores nos pasan, la presión se siente. Algunos piques menores comenzaron a llegar y los primeros doradillos tomaban nuestras moscas de manera esporádica. Luego del almuerzo, el primer dorado interesante haría su aparición y tomaría mi Streamer en color negro y chartreuse con cabeza de pelo y ojos de plomo.

Pablo Orfeo me cuenta que esa mosca resulta muy eficaz con mucha luz. Una corrida importante, afortunadamente no había palos pero finalmente nuestro dorado se desprendió.  Al revisar el anzuelo,  veo que este está cerrado un 30% aproximadamente. No sé qué pasó ya que no toqué ninguna piedra… Pablo me responde: “Fue el dorado, aquí es muy común que cierren el anzuelo cuando está enganchado en la tijera de la boca”.  Me resultó casi increíble pero verdad ya que no habíamos tocado nada en absoluto que hubiera podido cerrar el anzuelo. La primera jornada estaba por terminar con una cantidad aceptable de piques y capturas, cuando escuchamos el grito desde el otro bote que decía: “Grande, es grande…” Nos detuvimos y caminamos unos metros aguas arriba en donde estaba Hernán Dompé junto a Mario Santillán (su guía) en un combate despiadado. No dejo de asombrarme al ver como el dorado utiliza su cuerpo para ponerlo de flanco a la corriente y ofrecer resistencia, todo un experto. Luego de otros veinte minutos, salía un bellísimo ejemplar de  13kg, digno de un Juramento que nos hizo ganar cada escama de ese pez. Así terminó nuestro primer día.

La última vuelta Por la noche llovió, el día amaneció más fresco, los cambios de tiempo no me gustan pero Diego Buzzurro nos dice: “Hemos pescado mucho mejor con días nublados e incluso fríos y con lluvia, creo que esta jornada va a ser mucho mejor que la de ayer”. Decidimos volver a pescar el mismo tramo de río. A a la salida, el nivel del río demostraba unos 35 a 40 cm menos de agua, eso sí  parecía no ser bueno. La mañana transcurrió con apenas un pique por balsa, casi nada. Pablo Orfeo decidió  adelantar el almuerzo como estrategia para llegar a los mejores lugares entre las 14:00 y 16:00 horas, momento en donde tuvimos la mejor actividad el día anterior. El resultado no se dejó esperar y para ese momento ya conseguíamos un pique regular de dorados menores en tamaño. De repente, una ola atropelló la zona donde había caído la mosca, se tensó la línea. Un monstruo salió hacia abajo y saltó con dificultad. Mario me grita: “Es un monstruo…” cuidado los palos…  Mario me acompaño perfectamente con la balsa y el pez volvía a saltar con la dificultad propia del tamaño, cuando de repente se desenganchó, no lo podía creer… “Es el dorado más grande que he visto, tiene seguro más de 15kg” me decía Mario mientras yo balbuceaba las más grotescas palabras como si eso fuera una forma de reconfortarme. La verdad es que era un golpe bajo para las horas finales de nuestro último viaje. “No importa, seguimos en carrera” me alentaba Mario. Seguro, asiento aunque no totalmente convencido. Unas correderas más abajo y sale el segundo. Mucho menor que el primero, con unos 6,5kg lo pude  sacar sin problema algunoEs increíble como el primer dorado hizo lo que dispuso y me vi sobrepasado en mis posibilidades.

Seguimos con algunos piques menores, realmente había una actividad inusual para el Juramento y de repente otro dorado monstruo. Como casi una imagen del pasado, un tanto irreal, el dorado descomunal saltó y sacó toda la línea en segundos. Al bajar por la corriente, pasó detrás de un palo y la línea comenzó a hacer un ángulo. Perdía las esperanzas, pero  cuando decidimos subir aguas arriba caminando por la costa opuesta y volvernos a  arrojar en la balsa para tratar de sortear el palo, esta vez con la ayuda de Pablo Orfeo también. Al acercarnos al lugar notamos que la línea se endereza y el enorme dorado, inmutable a mi presión   comienza a ¡Subir aguas arriba! Si había algo que nos dejaría fuera de chances era eso, que el pez remontara… y así lo hizo. Mi CPX#8 se flexionaba al máximo, Pablo trataba de sujetar la balsa tomándose de las ramas y Mario ayudaba con los remos mientras intentaban buscar el pez que había subido en segundos… La tensión del tippet cortaba el agua como una cuerda de guitarra haciendo un ruido típico, el pez siguió hacia arriba inmutable,  unos metros más y la presión hizo que el tippet de acero se cortara. El silencio parecía eterno, Pablo, Mario y yo cruzamos las miradas sin decir nada, una vez más el monstruo nos había ganado.

Equipos utilizados: Cañas:Continuando con el test de las novedosas Redington CPX, probamos la 9,0ft para línea #8. La CPX es rápida y permite hacer lanzamientos precisos, es una caña con la que podemos pescar todo el día, en especial si se combina con el nuevo reel Redington CDRise #8/9 el cual es muy liviano”. Hasta el momento la caña ha superado todas las puestas a prueba por nuestro grupo de profesionales”.

Líneas: Empleamos la Rio Streamer Tip de 15pies. Sobrecargamos la caña en un número para cargarla mejor en distancias cortas. El funcionamiento de la línea es bueno aunque sería superior si la cobertura de la misma fuera para agua cálida (más dura). En flote, la línea Nueva Rio Bonefish 2009 es literalmente excelente utilizando el mismo número de la caña o sea un #8.    

Moscas: Las moscas que nos han dado más resultados son: Pejerrey, Tarija SP, Sabalito y Paraná Series. La mayoría de 15 cm con ojos de plomo y cabeza muddler y algunas más livianas con cabezas de epoxi en anzuelos Tiemco 811S #3/0 y 4/0.

Federico Prato

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