Desde
la más profunda Amazonia,
Tucunaré, un guerrero pintado para matar...
Hasta hace muy poco tiempo la pesca del Tucunaré
mantenía un halo de oculto y misterio. Aunque esta condición
seguramente prevalecerá por algún tiempo más,
ya más personas están desarrollando programas que
“acercan” las posibilidades al pescador común
y ponen al descubierto “los secretos”.
Nuestro objetivo en esa nota es el de informarlos y hacer un aporte
para que su próximo Tucunare este mucho más cerca.
Elección de la zona de pesca
El pasado mes de Marzo (en plena temporada de truchas),
confirmábamos los planes para nuestro próximo viaje
en busca de los “peces verdes”.
Si bien podemos pescar las distintas especies y subespecies de
Tucunaré en casi todos los espejos de aguas del Brasil,
nuestro objetivo esta vez era el Pez Grande y para ello, nada
mejor que la cuenca superior del Río Negro
y sus tributarios, por supuesto.
La fecha indicada
En esta zona las mejores condiciones de pesca se generan con las
aguas bajas. Estas se cumplen desde el comienzo de Octubre para
mantenerse recomendables hasta bien entrado el verano.
La excursión
Existen distintas alternativas para pescar en esta zona: Lodges,
campamentos organizados, carpas flotantes y barcos. Cada una de
éstas organizaciones tiene sus ventajas o aspectos positivos,
pero sin duda alguna el barco nos da lo que estamos buscando:
“llegar a las zonas donde se encuentran las mejores condiciones
para pescar grandes” y minimizar el riesgo de “repiquete”.
Duración del programa
La alternativa de pesca se plantea de la siguiente forma:
Día de arribo: El barco se alista para salir y por lo general
se pesca esa primera tarde.
Días o jornadas de pesca completos: Cinco
Día de retorno: Se pesca por lo general hasta el medio
día.
La jornada de pesca
El día comienza con el desayuno a las 5:00 ó 5:30AM
con platos y frutos típicos del Brasil. La salida a pescar
es aprox. a las 6:00AM. Los grupos se arman por parejas ya prefijadas
cada una con un guía.
Cada pareja sale en embarcaciones individuales de aluminio muy
ágiles que nos permiten ingresar en los ambientes de selva
más cerrados que podamos imaginar.
Las seis embarcaciones pescan en forma independiente y al medio
día todas se reúnen en un punto acordado previamente
para el almuerzo.
El almuerzo es a base de tucunarés pequeños que
se cocinan a las llamas en una parrilla improvisada con palos
y un instrumento infaltable: “El machete”. Sin dudas
una experiencia muy simpática. Luego del almuerzo se continúa
con la pesca hasta aproximadamente las 18:00PM momento en donde
las últimas luces de un amanecer seguramente inolvidable
se consumen y desaparecen. Luego, sigue un reconfortante baño,
los tragos en cubierta y las historias que se continúan
durante la frugal cena y sobremesa, ya nuevamente en la cubierta.
La embarcación
El barco que empleamos pertenece a un operador que demostró
responsabilidad en todos los aspectos. La embarcación se
caracteriza por su escaso calado lo que nos permitió ascender
en condiciones de aguas muy bajas llegando así a zonas
de muy buena pesca, quizás por ser más inaccesibles.
El barco posee siete camarotes, dos para una persona y cinco para
dos personas. O sea una capacidad de doce pescadores (capacidad
que fue cubierta a los pocos días de armado el viaje).
Cada camarote posee un baño completo con ducha y aire acondicionado.
El comedor también esta provisto de aire acondicionado
y posee una cubierta superior en la planta alta con un bar en
donde las reuniones se realizan a cielo abierto y las historias
del día no se quieren ni se pueden terminar.
El estado de la embarcación es perfecto y la atención
del personal es muy buena en general.
La pesca
Cada salida nos depara condiciones distintas. Este año
al estar las aguas bajas los tucunarés más importantes
(superiores a los 5kg) se encontraban ubicados en el medio de
los lagos
en lugar de las márgenes y ocultos entre los palos como
es característico.
Esto nos complicó a los mosqueros ya que
al no tener mayores referencias fue difícil el hecho de
poder ubicarlos. Por el contrario, los pescadores de spinning
del grupo pudieron lograr excelentes resultados ya que los señuelos
con sus vibraciones los atraían desde gran distancia.
Los peces se podían ver en algunas oportunidades y comprobamos
que en ocasiones rechazaban nuestras presentaciones si estas no
eran correctas, tal como lo haría una trucha.
Cuando la temperatura del agua rondó los 35grados C se
producían los picos de actividad.
El desafío para el mosquero:
Sin duda el tucunaré grande al cuidado de sus crías
(tucunare de filho) que nos demanda gran concentración
y hacer nuestro cast perfecto, la otra situación que se
genera desafiante es con los adultos al cuidado de los nidos de
desove. Esta última fue una experiencia no vivida en salidas
previas y nos dejó las mejores capturas.
Los peces
Pudimos cobrar con moscas las especies típicas de Tucunaré:
El gran Tucunaré-açu (el de mayor tamaño),
el Tucunaré-borboleta o llamado mariposa y el Tucunaré-paca.
Todos pertenecientes a la familia Cichlidae.
También pudimos pescar algunas cachorras
y bicudas
de tamaños pequeños a medianos como algunos simpáticos
Aruana,
un pez de gran belleza llamado Jacundá y en algunos casos
se pescaron rayas con el anzuelo de la boca.
Los pescadores de spinning del grupo por su parte pudieron pescar
una variedad aun mayor de especies, incluidas especies de cuero
y algunas más como el pirarara, pirarucú y hasta
un pintado o caparari, todas de tamaño importante.
Costos,
vuelos y reservas
Reservas para el 2006: Debido a
la fuerte demanda de interesados es que hemos efectuado ya reservas
tentativas para Octubre del 2006. Comuníquense con nosotros
si cree que pueden ser uno más de la partida, seguramente
no se van a arrepentir.
El
equipo de pesca
Hace solo unos pocos días que regresamos y ya
todo parece una experiencia del pasado, hasta alejado. Recorrimos
más de 200 kilómetros por el cauce del Rio Cuiuni
para terminar en el Río Alegría, una pequeña
porción de un mundo enorme y casi inexplorado para el mosquero.
Al analizar la excursión en un contexto general, algunos
hasta podemos decir que la pesca es casi una excusa para poder
compartir estas vivencias con la naturaleza en un lugar tan especial.
Al menos esa fue la sensación de un grupo de doce pescadores
que compartimos un barco y una experiencia inolvidable.
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