Adrenalínico SaltWater

Jardines de la Reina - Cuba 2011 - Parte I

Los días parecían hacerse cada vez más largos, meses esperando el momento, finalmente la espera se termina y  llega el momento de la verdad, nos embarcarnos hacia el viaje soñado.

Salida del puerto de Júcaro hacia JDR

Cerca de las tres de la mañana parte del grupo se concentraba en el aeropuerto Córdoba para la partida. Los vuelos fueron de una pesca excepcional, las charlas iban desde la patagonia al dorado y por supuesto al mar en todo momento. Todos con el generador de  expectativas a punto de estallar y Marcelo Vilosio que en todo momento nos indicaba como debíamos clavar a los tarpones.”Así si, así no”

En el hotel, nos estaban esperando Gustavo Zulliger y Daniel Pitino para unirse al grupo, ellos habían llegado el día anterior.

Por la tarde, realizamos el City tour obligado recorriendo el histórico y pintoresco centro de la Habana y entre rons & habanos, terminábamos la noche cenando en un típico resto cubano.

Hotel "La tortuga"

De madrugada partíamos en micro hacia el puerto de Júcaro, un largo trayecto de alrededor de cinco horas, nos ponía en el barco que hace de nexo entre el continente y el hotel “la Tortuga”.

Durante el trayecto marítimo, se podía respirar el olor profundo del mar y la sal. También los colores que iban cambiando al pasar las distintas profundidades y los pequeños peces aguja que  nos acompañaban con sus vuelos.

Nos acomodamos rápidamente cada pareja en su habitación y luego de un almuerzo apurado armamos los equipos para salir a pescar las últimas horas de la tarde.

Por sugerencia de los guías, cada grupo de dos pescadores por lancha armamos los siguientes equipos: dos #8 para el bonefish (macabí), una #10 para el permit(palometa) otra #9 o #10 con tippet de acero para barracuda y dos equipos #12 para el tarpon (sábalo). Todos con sus respectivos leaders y moscas seleccionadas.

Los primeros tarpones

Rápidamente las tres lanchas cruzaron hacia Mangle Alto, uno de los lugares de mayor cercanía. La primera en llegar fue la de Hernán Dompé y Marcelo, cuando la nuestra iba llegando para posicionarse en el lugar por donde pasarían los tarpones, a lo lejos podíamos ver cómo tras las indicaciones del guía, Hernán le lanzaba a un pez que venía pasando. Dos o tres strips, clavada y  su caña que se pone al límite, sacando línea como una locomotora, un enorme tarpón daba su primer gran salto corcoveando entre las olas, un espectáculo hermoso  para la vista.


Hernán Dompe con un tarponazo... así comenzamos...

Pensar que pocas horas atrás estábamos a miles de kilómetros y con solo “un” cast Hernán iniciaba una larga lucha que le llevaría muchas idas y venidas, espectaculares saltos y más de 45 minutos para tener al gran pez plateado entre sus manos.

A nosotros no nos fue tan bien esa tarde, no vimos casi nada a que tirarle, solo tuvimos a tiro un falso permit que me cantó el guía al cual estuvimos persiguiendo metiéndole más de diez tiros efectivos con la mosca para permit y terminó siendo barracuda. Daniel y Gustavo se dedicaron a los bonefish empezando una cosecha de muy buenos ejemplares.

Al  día siguiente arrancamos bien de madrugada, cada uno se armó su vianda para el medio día y todas las lanchas partimos rumbo a la famosa “boca Grande”.  Pasando por “la Saura”, una punta estratégica por la cual las manchas de tarpones pasan de regreso al mar Marcelo tuvo dos piques de tarpones grandes, pero no pudo concretarlos. Nosotros seguimos viaje a todo motor y a poca distancia el guía baja la velocidad bruscamente, diciendo “allí vienen” se podía ver los lomos y costados plateados de una gran mancha de tarpones que venían rolando a unos 150 metros. Miguel se prepara en la proa saca línea rápidamente y se prepara para tirarle, atento a la indicación del guía, le castea cruzando la mancha por delante, al primer strip uno de los grandes sábalos toma la mosca y Miguel lo clava efectivamente, produciendo el salto inmediato de la bestia. Fue una gran lucha de una media hora para poder subirlo al bote. Un hermoso ejemplar de unas 50 lbs. El pez que Miguel había ido a buscar ya era parte de sus recuerdos.


Miguel Bizzi con su trofeo, excelente tarpon

El día y los dos siguientes, continuaron  con piques y otras capturas en todas lanchas.
Por la tarde del día siguiente Gustavo y  Daniel tuvieron su momento de gloria con los tarpones, pudieron pescar uno de los grandes cada uno.
Pero no solo tarpones estuvimos pescando,  sino que todo un conjunto de otras especies comenzaban a hacer su aparición en nuestras cámaras de fotos.

Otros dos grandotes de Gustavo y Daniel para el recuerdo.

Variada

Marcelo, fanático de las barracudas, volvía todos los días con un montón de moscas destrozadas por  las dientudas.  Todo el grupo pudo disfrutar de la pesca de estos famosos cazadores submarinos.

Yo desde el mismo hotel, pude sacar varios jacks ojos de buey con poppers, con piques explosivos y una pelea increíble acorde a sus tamaños.

Y hasta un gran  snapper (pargo) que me arrancó la línea de las manos pasando un gran nudo(galleta) casi arrancando los pasahilos de la caña. Daniel y Hernán ayudaron a la captura.

Barracudas, las preferidas de Marcelo
Jacks con poppers, piques explosivos
Hermoso Pargo

Otras especies para mencionar, son lo jureles. Estos atacan los bancos de sardinas a gran velocidad, por lo tanto nosotros debemos hacer lo mismo con nuestras moscas, recogiéndolas a mil por hora. El pique es un rayo!!!!

Otras especies aparecieron cuando en un momento de marea baja, decidimos hacer unos tiritos contra la barrera de coral, allí pudimos pescar especies tan variadas como Cuberas, Cají, yellow jack , pequeños meros y por supuesto barracudas.

Jack Jurel
Cají
yellow jack

Un tema aparte es para los tiburones limón. Una tarde mientras estábamos pescando bonefish en playas bajas, comenzaron a aparecer tal cual las películas con la aleta dorsal afuera del agua. Están cazando bonefish nos indica el guía y yo que no pude contener mi alma de pescador, inocentemente le pregunto ”puedo hacerles un tirito”, me asistió pero no muy convencido, sin embargo yo tomé la caña #12 y me alisté para tirarle al próximo que apareciera. Allá viene uno, me indica, le lanzo unos metros adelante y la recojo a gran velocidad, nada pasa!!, el guía me indica que le vuelva a lanzar y por el contrario que la recoja muy lentamente, vuelvo a colocar la mosca adelante y tras uno o dos strips el tiburón parece acceder a tomarla, sin embargo cada vez que la va a tomar aparentemente se la sacaba de la boca, no me estaba dando cuenta que tienen una larga nariz y la boca muy por debajo de ella.

Tiburón de arrecife con mosca

Finalmente dejé que la mosca desaparezca  debajo de su cabeza y lo clavé firmemente. Salió como un formula uno hacia el medio de la laguna, llevándome más de 100 metros de línea para terminar revolcándose sobre si mismo cual cocodrilo.

Un par de corridas más y se le terminó la nafta. Lamentablemente el guía no accedió a subirlo por miedo a un accidente y solo pudimos sacarle algunas fotos y liberarlo cortando el tippet. Era un hermoso ejemplar de más de un metro y unos doce kilos.

Bonefish

Estos pequeños transparentes forman parte de la pesca más fina que podemos hacer por estos lares y hasta podríamos compararla con la pesca de truchas.  Sobre todo cuando los pescamos tirándole a peces que andan solitarios o en grupos pequeños. Es allí donde tenemos que afinar al máximo nuestra puntería y presentación, ya que la mayoría de las veces solo tenemos un tiro efectivo. Si lo hacemos mal, vernos al pez  desaparecer como si se desmaterializara.  Tuvimos la oportunidad de pescar varias de estos de entre seis y siete libras.

Los grandes solitarios son el desafio
Un lindo doblete en el flat

Otro tema es cuando encontramos una mancha o grupo grande de muchos de estos donde es posible sacar cantidad de ellos inclusive hacer varios dobletes.

Es común que cuando clavemos un bonefish aparezca otro pez para tratar de comérselo, tuvimos varias experiencias con barracudas y una muy particular con un tiburón que como un rottweiler me corrió un bonefish debiendo el guía literalmente pegarle con la palanca en la cabeza para que no me lo coma.

Gerardo Martinetto
gerardo@federicoprato.com.ar