Rio del Valle - Salta

Como el sueño del pibe
Mi primera experiencia con dorados en aguas completamente transparentes…

Después de haber entregado nuestro brazo al río Juramento en tres días de flotadas durísimos. Comenzaba la excursión que durante varios meses me quitaba el sueño mientras la programábamos con Guillermo Magariños y Mario Santillan guía profesional de la provincia de Salta y gaucho vaqueano del monte chaco salteño.
Mario, encargado de la logística del viaje, caballos, campamento, víveres, etc. nos proponía como meta u objetivo principal de la excursión, más allá de la pesca, llegar al límite con el Parque Nacional el Rey. El Río Popayan y el Arroyo de los Puestos se juntan en el límite del parque y forman el Río del Valle, ubicado al Norte de la Pcia. de Salta, un lugar de prístina belleza, abundante fauna y tupida yunga.

Uno de los tantos cruces del río del Valle. La aventura comienza

Luego de cargar los aperos y las provisiones para una semana, arrancamos temprano desde la ciudad natal de Mario, Metan, en su camioneta hacia el puesto donde nos esperaba Billy con los caballos, pasaron unas dos horas y por primera vez vi el río, era justo como me lo había descripto mi amigo el “profe” Tito Boquet de Metan.  Aguas completamente transparentes,  pequeño, con pocas piedras, muchas toscas y algas tapizando el fondo, “Me encanto”.
Lo cruzamos compartimos unos mates mientras los chicos ensillaban y ataban todos nuestros bártulos a los cargueros, nos esperaban unas cuatro horas de cabalgata y monte cerrado hasta el lugar de campamento, llegamos a media tarde y todavía con luz armamos las carpas en un lugar soñado con pasto al lado del agua increíble, a los diez minutos comenzó la mudanza, las garrapatas y polvorines invadían por docenas nuestros pantalones, nos cambiamos a una linda playa de arena, ese día no pescamos.

El campamento, la selva se vive intensamente.
El fogón nos encuentra armando moscas para experimentar al día siguiente.

Al día siguiente arrancamos a las 7.00 Hs. Cargamos las mochilas con todas las moscas que podíamos llevar, los hidratadores con tres litros de agua, algunas barras de cereales, pasas y bombones de membrillo, para un largo trekking, apenas comenzamos a caminar vimos los primeros amarillos mezclados entre grandes cardúmenes de sábalos y bogas, su comportamiento era impresionantemente esquivo y asustadizo, lo cual me indicaba que la cosa no iba a ser muy fácil. No podíamos más con nuestras ganas de pescar y luego de un rato de caminata hicimos los primeros tiros. Desde unos 8 o 10 metros fuera del agua para no espantarlos. Allí sacaría el primero, un hermoso doradillo de 1 Kg, casi naranja.

Cardúmen de sábalos en un pozón del Río del Valle.

          
La yunga era cada ves mas espesa y al llegar al cajón grande, ubicado unos 300 mts antes de llegar al parque, nos quedamos tildados, a 5 metros cruzaba el río un enorme macho de Tapir, Anta o Sachabaca para los lugareños, la pesca siguió dura y pudimos sacar solo un par de dorados cada uno.  Al otro día nos levantamos a las 6.00 Hs y ya conociendo los pozones me dediqué mucho tiempo a mirar su comportamiento, detectaban hasta el más mínimo detalle: Si la mosca golpeaba el agua salían espantados, y si no, se acercaban, la miraban y daban la vuelta a su cueva, hasta que alguno se desidía a tomarla, las jornadas transcurrían con dos o tres capturas por caña, llagábamos extenuados al anochecer al campamento, el tercer día un poco más temprano, a las 5.00 hs, salimos con el firme propósito de llegar al límite del parque y sin pescar conseguimos el objetivo cerca del medio día, al pasar con un poco más de tiempo por el cajón grande pudimos marcar los lugares donde se ubicaban los más grandes, (chorros de agua muy oxigenada) aunque yo no lo podía creer, tenía frente a mí, dorados de más de 1 metro y de 10 Kg  en ese pequeño río. Usamos entre los tres todas las técnicas conocidas y era casi imposible tentarlos, hasta que Guille con tres metros de línea afuera de la caña pincha uno de los grandes que tras varios saltos y envestidas contra las piedras logró arrimar para que yo lo tomara por la cola, algunas fotos y al agua,  nos quedamos mirándonos los tres un rato largo y no podíamos creer el tamaño de esos bichos en ese lugar.

Guillermo Magariños, bajo un pañuelo Buff y el mejor de los dorados.

Aunque fueron pocos dorados valen con creces todos los esfuerzos, el viaje estaba más que hecho, por los peces, por el entorno impresionante minado de fauna, monos, tucanes, chanchos, gatos y pavas del monte, corzuelas etc.
Nos quedaba un día más que transcurrió como los anteriores y luego la larga cabalgata de vuelta al puesto y a la civilización. En cinco días puedo decir que no vi huellas de ningún ser  humano que no fueran las nuestras, las que al otro día estaban pisadas solo por los animales salvajes de la zona. 

Técnicas de pesca y Equipos:

Test cañas Redington CPX
Una de las moscas y cañas más efectivas.
Julio López junto al guía y coordinador Mario Santillán.

Lo más importante en este tipo de ríos pequeños y transparentes es ocultarse muy bien para lo cual teníamos que tirar desde un punto muy alejado del agua, escondidos entre las toscas o incluso up stream (corriente arriba) como si estuviéramos ninfeando el Malalco o el Malleo. En cuanto a los equipos, yo usé la nueva Redington CPX para línea #6 con una Rio Outbound  intermedia cuya transparencia en su torpedo me ayudo bastante para engañar a estos selectivos tigres amarillos, Marito Santillán usó una Redington CPS #6 con una Rio Streamer Tip WF-6 Type 3 y Guille Magariños una vieja Redington FSF #5 con varios Km y muchas escamas en el lomo, con una de las últimas versiones de Rio para flote, la Rio Gold WF #5 que también tiene el taper camuflado (color verde musgo apagado)
Los leaders cónicos de Rio Products para truchas de 7.5Ft 0X fueron los elegidos, y con respecto a las moscas los tamaños oscilaban entre 6 y 10 centímetros en colores negros o combinadas negro/Rojo; rojo/naranja; Negro/naranja tipo Deceivers con ojos holográficos grandes y cabeza de epoxi. Atadas en TMC 600SP 1/0 y 2/0, tippets de acero de 10Lbs.

Mojarra loca.
Pecho Colorado. Irresistible!
Tarija Chartreuse (averiada luego de un encuentro con el dorado).

Elementos Indispensables para la excursión
° Zapatos de Vadeo (fondo con mucho verdín)
° Camisa y pantalón largo de secado rápido (Protección solar y de insectos)
° Campera de vadeo impermeable (cortavientos, lloviznas, la temperatura ambiente osciló entre los 12 y 35º C)
° Pañuelo Buff (Excelente Protección solar y de insectos)
° Guantes (protección solar y de insectos)
° Repelente Off extra duración (Verde)
° Lentes Polarizados (para observar el comportamiento de los dorados)
° Mochila con hidratador de buena capacidad 3Lts.
° Botiquín de primeros auxilios
° Pastillas potabilizadoras, para mejorar la calidad de agua del río.
° Pinza multifunción tipo Leatherman (corta anzuelos)
° Afilador y termómetro (la temperatura del agua varía entre 12º y 28ºC (mayor temperatura peces más activos.)

La parte fea:

Dorados muertos sin motivos evidentes.
Más dorados muertos.

A lo largo de la excursión tuvimos el desagradable encuentro con varios dorados muertos, la característica principal es que todos eran peces aparentemente sanos de entre 4 y 5 kg, en perfecto estado y sin manifestar nada a la vista, Mario se encargó de realizar la denuncia en la dirección de parques nacionales de la Pcia. de Salta. Ojalá sea lo que pensamos (falta de oxigenación del agua por las algas) y no un problema de contaminación de algún emprendimiento en la zona, pesca furtiva de algún tipo o a causa de parásitos portados por los biguás o chumucos.

Conclusión

Guuillermo Magariños.
Mario Santillán. Guía.
Julio López.

Pescar dorados vistos, híper selectivos en aguas cristalinas produce en mi sensaciones encontradas, impotencia, frustración, y explosión de adrenalina cuando toman la mosca, es una de las experiencias con dorados más valiosas de mi vida, por la demanda de técnicas, de físico, de astucia y concentración que requiere este tipo de pesca.
Quiero agradecer especialmente a Mario Santillán y Guillermo Magariños por haberme invitado y mostrarme ese verdadero paraíso dorado, que está ahí esperando a los pescadores más entusiastas y aventureros.

      
Julio López , San Juan Argentina

 

Visité el Parque Nacional el Rey, no recuerdo exacto pero posiblemente era el año 87. Fuimos con un amigo, Ruben Finochiaro y mi padre. En ese momento se podía pescar en el Popayán (nombre del río del Valle en el sector dentro del Parque). Las palabras de Julio me llevan de regreso a ese lugar y me hacen recordar nuestras experiencias y sensaciones inolvidables a pesar del tiempo transcurrido. No pudimos volver a pescar ya que al poco tiempo se prohibió la pesca dentro del parque. 
“Me parece excelente la nota de Julio, muchas gracias por compartirla con todos nosotros”

Federico Prato