Pescamos Río Corcovado

Continuando nuestra experiencia de pesca en Río Pico, decidimos tomar la sugerencia de Benjamin Beale en la cual en nuestro viaje de regreso a nuestro nuevo lodge, pasaríamos por el Campamento de la organización que el Encuentro posee sobre las orillas del Río Corcovado justo en la desembocadura del arroyo Guacho.

El clima se mantenía despejado pero con una baja importante de la temperatura. El Corcovado es uno de esos ríos que nos cautivan desde siempre, aguas transparentes y pools tan profundos como interminables, siempre difícil de pescar, cada trucha parece tener un sexto sentido o al menos nos exigen mucho más.  El nivel de las aguas parecía un tanto bajo para lo que había visto en otro momento, pero tampoco me pareció demasiado. Ingresamos por una tranquera que posee la organización y llegamos al pool Llao Llao, de allí subimos a la corredera y pool superior,  la cual no puedo recordar su nombre pero es excelente y según nuestro guía Martín Majul, las grandes fontinalis estaban allí.

A vadear

Durante lo que nos quedaba de nuestra expedición no tendríamos mayores oportunidades de vadear y como estaba entusiasmado por probar las nuevas cañas de MicroSpey, decidí armar la Redington Hydrogen #3 con una línea RIO Scandi específicamente diseñada para esta caña y modalidad.

Comenzamos vadeando y pescando desde afuera hasta que la mosca comenzó a pasar por el canal, mi compañero Pavel se ubicó en el segmento final del pool, justo donde se encontraban las mejores truchas. La caña se comportó perfecto a pesar de dos importantes limitaciones, una fue un viento muy fuerte y la segunda el uso de moscas grandes y pesadas (#2 y #4) para llegar al fondo con la corriente rápida. Una vez que ajusté la deriva y busqué un ángulo aguas arriba para que la mosca “ingrese” pescando, el primer pique llegó y una buena Fonti del Corcovado con Micro Spey.

Unos instantes después, Pavel tenía su primer tomada aguas abajo y la perdió a los pocos segundos de pelea, pero se veía un muy buen pez sin duda alguna. Solo unos minutos más y Pavel ya tenía su segunda tomada y esta vez sí ya logró la ansiada foto. Con el transcurso de las horas Pavel logró unas tres fontinalis más en el mismo lugar y si bien ninguna fue enorme, todas de muy buen tamaño y combativas. Las tomadas fueron exigentes y demandaron un muy buen control de línea y que nuestras moscas pasaran “raspando” el fondo, solo allí se produjeron las tomadas. Las moscas fueron muy disimiles aunque el común denominador determinante de las tomadas fue la técnica de pesca.

Se nos terminaba el tiempo de pesca y como siempre, no pude evitar pasar por el pool del Llao Llao pero no pude sacar ninguna de las truchas importantes que dicen que tiene, un tema siempre queda pendiente.

Nuevas experiencias

Disponíamos de poco tiempo y sin sacarnos nuestros wader y atuendo de pesca nos dirigimos al campamento permanente del Encuentro a tan solo unos minutos dentro del mismo campo. Al llegar nos sorprendieron con la recepción. Esperaba un buen campamento organizado, es decir carpas confortables, buen hogar y comedor, pero lo que tienen allí armado es realmente digno de conocer. El campamento se asemeja a uno de los más sofisticados que podamos encontrar en el África y creo que me quedo corto. La estructura tiene múltiples lugares pero lo suficientemente separados unos del otro. Un gran carro funciona como almacén y lugar utilizado por una cocinera, una gran carpa comedor con un hogar en la puerta que puede albergar al menos doce personas sentadas, luego están las carpas para dos personas con altura para ingresar parados, luz eléctrica, cargadores, catres, mosquiteros, etc etc. Finalmente un baño montado con duchas solares y salamandra con agua caliente en cantidad y un tamaño generoso incluso para un departamento de ciudad.

Estos campamentos ofrecen sin lugar a dudas una experiencia completamente diferente, en donde las vivencias de estar en un lugar completamente agreste, lejos de todo poblado y muy cerca de los mejores destinos de pesca combinando con un un confort únicos. Este año dos amigos de nuestro fly shop, César Ortiz y Hector Abdala participaron de una experiencia completa en este campamento, con gusto esperamos sus comentarios.

Solo pudimos compartir un almuerzo en este campamento ya que nuestro recorrido continua hacia el área de Trevelin, Esquel, en dónde continuaremos con nuestra experiencia de pesca junto a grandes amigos y el team de experimentados guías de El Encuentro Fly Fishing.

 

 

 

 

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