Semana Santa en Concordia, Río Uruguay.

Aprovechando el finde largo y la Semana Santa,  visitamos Concordia (Entre Ríos)  para pasar unos días de descanso en familia. Disfrutar de las termas y de paso mojar algunas plumas.

Una vez instalados en el completo termal “Vertiente de la Concordia” llamé a mi amigo Fabian Wetzel para organizar la pesca.

Fabi me dice, voy a averiguar cómo va a estar el nivel de agua para mañana y decidimos.

Al poco rato me avisa que las noticias no son de las mejores,  está prevista una altura de 9 metros o más, y que no podremos pescar en el Parque San Carlos (Salto Chico), donde personalmente me gusta más pescar cuando vamos para allá.

La única alternativa que nos queda es ir hasta el camping “La tortuga Alegre”, cruzar el arroyo en canoa y subir caminando para pescar en la zona del cartel.

Llegamos al día siguiente y cuando vimos el nivel del agua, sabíamos que las condiciones serían complicadas, ya cruzar el brazo para llegar a tierra firme fue toda una odisea, literalmente el agua se metía entre los árboles, y dar la vuelta por la desembocadura se hacía bastante peligroso por las grandes olas que se formaban debido a la fuerza del agua.

Luego de varias maniobras finalmente pudimos pasar. Eran casi las 10 de la mañana cuando finalmente  empezamos a armar los equipos.

La verdad es que la situación se veía bastante fea, a la costa llegaban olas de hasta un metro de altura que nos golpeaban permanentemente, tal cual como si estuviéramos pescando en la playa de un mar abierto. A esto había que sumarle que las orillas se enturbiaban de un color barro rojizo. Y como si faltara algo más, al estar tan fuerte la correntada, todas las lanchas que estaban carnadeando usaban esta cancha para pasarnos al frente a no más 30 metros.

Sin embargo, pese a todos los malos pronósticos, pronto comenzamos a encontrarle la vuelta a la cosa,  y el río poco a poco nos fue soltando alguno de sus tesoros amarillos.

Yo personalmente empecé pescando con un equipo de spey #7, línea skagit i flight con puntera intermedia y la verdad es que podía poner la mosca bien adentro, inclusive tuve que frenar algunos tiros para no enganchar a algunas de las lanchas que nos pasaban a metros de la costa, pero luego de errar más de 10 piques seguidos desistí y volví a mi caña #8 de una mano con línea dorado flote intermedia y con esta, ninguno más se fue.

Sin dudas tengo que ajustar bastante mi equipo de spey y practicar la clavada.
Creo que al ser tiros de mayor distancia, una línea, running y puntera que elongan como un elástico, más la panza que todo el sistema produce al ser tiros largos, hace que el contacto con el pez no sea tan directo y en la clavada se nos complique. Tengo que seguir practicando…

 

Finalmente la jornada no fue lo mala que pintaba y pudimos disfrutar una mañana con muchos piques y varios doradillos que nos hicieron divertir de los lindo. Y lo más importante, compartirlo con mi hermano y mi viejo.

Cosas de la pesca!

Gerardo Martinetto

 

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